La muerte salvó mi vida
A puertas de cumplir 36 años, llegó el momento oscuro del alma. La vida era carente de sentido, y la idea del suicidio rondaba en mi mente. Estaba solo, separado y con un hijo. Me encontraba exhausto, atrapado en un círculo vicioso de patrones de autodestrucción que se repetían en cada relación que llegaba.
De manera curiosa, me encontré en el confort de la maestría del dolor, lo que me hizo cuestionar el propósito de la vida. La depresión era mi compañera constante, y la oscuridad era mi cobijo. Estando en el fondo del abismo, sólo había dos opciones: rendirse a la muerte o luchar por la vida; fue entonces que me vi forzado a poner a prueba mi cosmovisión de la vida, una construcción edificada sobre creencias, en su mayoría falsas.
Sentado, esperando que todo muriera, irrumpió en mi camino una revelación extraña, tan absurda que me dejó sin aliento. Los números, entidades aparentemente abstractas, se alzaron como maestros de mi destino y guardianes de mi historia.
Descubrí que los números tenían el poder de desvelar los secretos más profundos de mi existencia. Comprendí que la negación de mi padre biológico, el acoso escolar que soporté en mi infancia, todos esos traumas que se tejieron en los primeros meses dentro del vientre de mi madre, eran un libreto que se escribía en tiempo real. La verdad era tan impactante como liberadora; mi vida tenía un guion, y los números eran las notas maestras de esa partitura.
Ese atisbo de consciencia se tornó ineludible. La numerología cabalística, el eneagrama, la descodificación biológica y los misterios transpersonales se convirtieron en las herramientas que me permitieron ascender desde el abismo. Hoy, mi misión es compartir estas herramientas poderosas con el mundo, para que podamos encontrar destellos de paz y autodescubrimiento en medio de la oscuridad.
Sigo trabajando en mí como un eterno estudiante, y esa búsqueda me llevó de las profundidades del alma a esos atisbos de claridad en muchos aspectos. Ahora, mi propósito es apoyar a otros en su propio viaje hacia la revelación y la transformación.
La muerte salvó mi vida
A puertas de cumplir 36 años, llegó el momento oscuro del alma. La vida era carente de sentido, y la idea del suicidio rondaba en mi mente. Estaba solo, separado y con un hijo. Me encontraba exhausto, atrapado en un círculo vicioso de patrones de autodestrucción que se repetían en cada relación que llegaba.
De manera curiosa, me encontré en el confort de la maestría del dolor, lo que me hizo cuestionar el propósito de la vida. La depresión era mi compañera constante, y la oscuridad era mi cobijo. Estando en el fondo del abismo, sólo había dos opciones: rendirse a la muerte o luchar por la vida; fue entonces que me vi forzado a poner a prueba mi cosmovisión de la vida, una construcción edificada sobre creencias, en su mayoría falsas.
Sentado, esperando que todo muriera, irrumpió en mi camino una revelación extraña, tan absurda que me dejó sin aliento. Los números, entidades aparentemente abstractas, se alzaron como maestros de mi destino y guardianes de mi historia.
Descubrí que los números tenían el poder de desvelar los secretos más profundos de mi existencia. Comprendí que la negación de mi padre biológico, el acoso escolar que soporté en mi infancia, todos esos traumas que se tejieron en los primeros meses dentro del vientre de mi madre, eran un libreto que se escribía en tiempo real. La verdad era tan impactante como liberadora; mi vida tenía un guion, y los números eran las notas maestras de esa partitura.
Ese atisbo de consciencia se tornó ineludible. La numerología cabalística, el eneagrama, la descodificación biológica y los misterios transpersonales se convirtieron en las herramientas que me permitieron ascender desde el abismo. Hoy, mi misión es compartir estas herramientas poderosas con el mundo, para que podamos encontrar destellos de paz y autodescubrimiento en medio de la oscuridad.
Sigo trabajando en mí como un eterno estudiante, y esa búsqueda me llevó de las profundidades del alma a esos atisbos de claridad en muchos aspectos. Ahora, mi propósito es apoyar a otros en su propio viaje hacia la revelación y la transformación.
NUESTRO EQUIPO
Expertas que nos acompañan
Piedad González
Docente Universidad del Valle
Formación en Maestría para el Amor / Estudiante de Gerardo Schmedling Torres, filósofo, humanista, sociólogo, autor de la ESCUELA DE MAGIA DEL AMOR
Asesora en Desarrollo Humano para procesos individuales y de pareja
Carolina Mosquera
Especialista en Periodoncia Universidad del Valle
Docente Universitaria
Practicante de la Maestría del Amor / Estudiante de Gerardo Schmedling Torres, filósofo, humanista, sociólogo, autor de la ESCUELA DE MAGIA DEL AMOR
Diana Serna
Escuela de liderazgo
• Escuela de servicio al cliente
• Talleres y capacitaciones en competencias transversales
• Capacitaciones Empresariales
• Coaching Organizacional
• Escuela de Gestión Comercial
• Administradora de empresas y especialista en ventas y servicio al cliente, con un MBA en administración de organizaciones.
Ana Bohem
Descodificadora Biológica
Master en programación Neurolingüística y Neurociencias
Creadora del modelo Bio-Entrenamiento Neuro-Creativo
Creadora y Diseñadora de Ludo dinámicas
Tuve que devolverme al pasado y hablar con mi versión de 5 años, para contarle que la vida nos desafiará y cada prueba será una oportunidad de crecimiento y sanación, incluso cuando los traumas parezcan insuperables.
TESTIMONIALES
25 AÑOS COMO CONSULTOR






“Antes pensábamos que nuestro futuro estaba en las estrellas. Ahora sabemos que está en nuestros genes.”
James Watson
CUATRO RAZONES PARA CONFIAR EN NOSOTROS
1. Experiencia
2. Verificación
3. Empatía
4. Eres otro yo
“17 años de mi vida se han dedicado a la enseñanza y en cada uno de esos años he experimentado la realidad de que el que enseña, aprende dos veces. Creo profundamente en esta verdad y me siento afortunado por cada lección compartida.”
“17 años de mi vida se han dedicado a la enseñanza y en cada uno de esos años he experimentado la realidad de que el que enseña, aprende dos veces. Creo profundamente en esta verdad y me siento afortunado por cada lección compartida.”


